La visión depende de que todo el ojo funcione correctamente, así, es importante que tanto la parte transparente del ojo llamada córnea, como el cristalino, es que el que se hace opaco cuando tenemos una catarata, como la retina, que es la que recibe las imágenes y se las manda al cerebro para que las interprete, estén en buenas condiciones para una visión adecuada.

Para que el ojo en su totalidad funcione, necesita que le llegue sangre como a cualquier otro órgano del cuerpo, así, si hay algún punto al que deja de llegar, tendremos fenómenos parecidos a los infartos en el corazón o ictus en el cerebro pero que afectan al ojo.

En la retina las obstrucciones que provocan que la sangre deje de fluir adecuadamente pueden ser venosas o arteriales, y en este caso vamos a hablar de las venosas.

Las obstrucciones venosas de la retina son frecuentes, afectan principalmente a:

  1. Mayores a 65 años
  2. Fumadores
  3. Hipertensos
  4. Diabéticos
  5. Pacientes con enfermedades autoinmunes
  6. Pacientes con enfermedades sanguíneas.

Los síntomas que nota el paciente son variables dependiendo de la zona de la retina que sufra la obstrucción:

  • Puede afectarse una rama, provocando daños solo en la zona que le corresponde a esa rama y que provoque visión borrosa, distorsionada, o pérdida de visión de alguna zona del campo visual
  • También puede verse afectada la vena principal o vena central, en cuyo caso se afectará toda la retina, y el paciente tendrá una pérdida de visión brusca no dolorosa, con muy mala agudeza visual.

Para diagnosticarlas es necesario una exploración oftalmológica completa, que incluye dilatar la pupila con gotas para ver el fondo del ojo, y la realización de fotos con aparatos especiales y en algunos casos además con inyecciones intravenosas de colorante antes de hacer las fotos.

La evolución de los pacientes es variable en función del área afectada y de la intensidad de la obstrucción. Algunos pacientes recuperan visión sin tratamiento, sin embargo, en los que no mejoran puede ser necesario el tratamiento con inyecciones en el ojo de ciertos fármacos, como antiangiogénicos (también llamados anti-VEGF) o corticoides. La mayoría que necesitan tratamiento suelen ser necesarias múltiples inyecciones. Estos medicamentos, al igual que cualquier otro tratamiento en cualquier parte del cuerpo, pueden tener efectos secundarios y complicaciones:

  • La mayoría son leves, como un discreto dolor o hinchazón en la zona del pinchazo, o enrojecimiento del ojo.
  • En casos excepcionales se pueden dar complicaciones graves como el desprendimiento de retina, infecciones o hemorragias intraoculares.

En todos los pacientes que sufren una obstrucción venosa retiniana es necesario un control médico general para buscar y tratar los factores de riesgo que hayan podido desencadenar esta enfermedad, y una revisión oftalmológica periódica para prevenir y detectar complicaciones de la obstrucción venosa más graves.