Se estima que actualmente en España existen más de 800.000 personas con baja visión (50.000 en Castilla y León) que sin ser legalmente ciegas, tienen serias dificultades para valerse por sí mismas por padecer una pérdida de visión central (agudeza visual) y/o una reducción de campo visual. Sin embargo, a pesar de estas altas cifras de afectados, las personas que padecen baja visión en nuestro país, por no ser ciegas legales, se encuentran en un limbo respecto a la atención socio-sanitaria y las prestaciones sociales.

Vivimos en una sociedad donde la visión es el sentido predominante; puesto que del 80% al 85% de nuestra percepción, el aprendizaje, la cognición y las actividades de la vida diaria son mediadas a través de la visión.

Somos capaces de procesar toda la información que nos rodea a través de un complejo sistema visual, constituido por una serie de estructuras localizadas tanto en nuestros ojos como en nuestro cerebro.

Así pues, tanto una enfermedad ocular, como un daño cerebral, podrán producir una pérdida visual que en unas ocasiones podrá resolverse mediante tratamientos médicos y/o quirúrgicos, pero en otras y pese a los avances de la oftalmología moderna, estos tratamientos no serán capaces de resolver dichos problemas visuales y consecuentemente estos pacientes padecerán baja visión.

Las principales enfermedades oculares que ocasionan baja visión son la Retinopatía Diabética, el Glaucoma, la Miopía Magna o Degenerativa, las Retinosis Pigmentarias, determinadas alteraciones congénitas que afectan a los niños y, sobre todo en Castilla y León, la Degeneración Macular Asociada a la Edad.

Por otro lado, los principales daños cerebrales que pueden producir baja visión son el ICTUS, los Tumores Cerebrales, los Traumatismos Craneoencefálicos, las Malformaciones Arteriovenosas y la Anoxia.

La Rehabilitación Visual es el proceso que permite desarrollar al máximo el resto visual de todos aquellos pacientes que padecen baja visión a consecuencia de una enfermedad ocular. Se basa en la prescripción y enseñanza en el manejo de instrumentos ópticos de magnificación, como microscopios, lupas, telemicroscopios, lupas-televisión, telescopios, etc. que puedan facilitar la realización de tareas a corta y media distancia como la lectura, la escritura, el dibujo, trabajos manuales, etc.; así como actividades de visión de lejos, como ver rótulos de calles, tableros electrónicos de aeropuertos y ferrocarril, precios en los escaparates, detalles en las fachadas, los números e itinerarios de los autobuses, etc.

Por otro lado, la Neuro-Rehabilitación Visual es el proceso que basándose en teorías de neuroplasticidad cerebral, permite sacar el máximo partido a la visión residual de todos aquellos pacientes que tienen baja visión a consecuencia de haber sufrido en algún momento de su vida un Daño Cerebral Adquirido (ICTUS, Tumor cerebral, Aneurisma cerebral, Traumatismo craneoencefálico, etc.). Todos los tratamientos y programas de Neuro-Rehabilitación Visual que se ejecutan en el IOBA, tienen como denominador común estar basados en estudios clínicos de vanguardia que tras varios años de investigaciones, han demostrado científicamente su efectividad a la hora de mejorar la velocidad de procesamiento cerebral, la habilidad visual, la calidad de vida y el grado de autonomía personal de aquellos pacientes que los realizan, al permitirles volver a mantener una mantener una actividad personal, social e incluso laboral totalmente satisfactorias.

Desde hace tiempo el IOBA dispone de una Unidad de Baja Visión y Rehabilitación Visual, cuyo fin es ayudar a todas aquellas personas con baja visión a recuperar su calidad de vida e independencia funcional, mediante programas personalizados de Rehabilitación y Neuro-Rehabilitación Visual.